miércoles, 23 de septiembre de 2009

Definitorias

Fotos.  De la entrevista en el corporativo donde me citaron a las 8, llegué a las 7:30, y la persona que iba a entrevistar llegó al cuarto para las 10 de la mañana.
Hace mucho tiempo imaginaba mi vida.  Me gustaba ver los grandes edificios, todos de cristal y aluminio resplandecientes.  Viviría en un gran departamento, en un penthouse, lleno de cristal y aluminio.  Trabajaría en un gran corporativo, lleno de cristal y aluminio.
Mientras caminaba, esperando a que me llamaran para la entrevista, encontré una librería, llena de cristal y aluminio, resplandeciente.  Los libros, más parecen parte de la decoración de algún bar de "concepto" que golosinas a la venta.  No me atreví a entrar, me sentí fuera de lugar, mal vestida, chamagosa.  Ya no me atreví a entrar al mundo donde quería estar.  Ahora sueño con una casita en el campo, pequeña, o en la ciudad, pero con mucho jardín.  Sueño con trabajar con la gente, la que no vive en esos grandes corporativos.  Yo sólo me disfrazo de oficinista, para pasar por uno de ellos.  Entro un momento en su vida.
En la sala de espera del corporativo, me siento a observar a la gente.  Va y viene atareada, de prisa.  Los edificios ahora me parecen hormigueros.  Quizá haya alguien afuera que les observe atareados desde el otro lado del cristal.  Yo.  Me causa ansiedad, me da claustrofobia.  Salgo, tomo fotografías.  Regreso a esperar.  Me causa ansiedad, tanto ir y venir de gente, tantos trajes, tantos tacones.  Vistas impactantes de la ciudad que las personas que habitan estos espacios ya ni siquiera se dignan a observar lo que hay a sus espaldas.  Salgo, busco algún lugar al aire libre.  Me pongo a escuchar las conversaciones simples, de la gente que está atrapada ahí, la gente que hace la limpieza, para que el cristal brille, el aluminio resplandezca.  Respiro.

viernes, 18 de septiembre de 2009

A cincuenta metros

A veces creo que lo que me da risa a mí, le va a dar risa a alguien más, por lo general me equivoco.

"A los mismos cincuenta metros tampoco queda claro si el hombre sentado en la mecedora con la escopeta entre los brazos está alerta, muerto o dormido.  Pero los lentes de quince dioptrías del Ciego ven más que el ojo divino y le permiten señalar humildemente:
     -Abusado, jefe, está fumando.
     -¿No estará tirándose un pedo? -pregunta JD tirado en el suelo y tratando de ver más de lo que ve, cubierto por unas matas.
     -Los pedos son sin humo -responde su ayudante, cautelosamente ubicado en las cercanías de la misma mata, pero con una piedrota entre la escopeta del hombre sentado en la mecedora y él.  
     -Tú que lo ves todo, Ciego, dime si ya están en sus lugares nuestras huestes.
     -El Popochas ya llegó cojeando, está atrás como a veinte metros, y Merenciano se está acomodando detrás de la reja.
     -Vamos pues, también yo quiero fumarme un cigarro -dice José Daniel Fierro y sin embargo no se pone de pie, no vaya a ser que le metan un tiro. 
     -¿Nos arrastramos allá y le quitamos los zapatos? -pregunta el Ciego que ha avanzado enormidades en materia de sarcasmo en estos últimos días.
    -Es que se me hace una mamada ponerme a gritar: "Están rodeados" -dice el jefe de policía de Santa Ana disculpándose.
     -Usted es el escritor, diga algo chingón.
    Pero a José Daniel Fierro no se le ocurre ninguna frase memorable."

- Paco Ignacio Taibo II, La vida misma, pp. 72-73.

jueves, 17 de septiembre de 2009

When in doubt

por costumbre. por vergüenza. por ahorrarme el coraje. por pensar que no vale la pena. por imaginar que seguramente fue mi culpa. por no querer escuchar la respuesta. porque sí. por alguna razón nunca lo digo.

me lo ahorro. me lo guardo.  me lo trago.  me creo que no es verdad. me creo que no vale la pena. me creo que no es necesario. me creo que fue mi culpa.

pido disculpas. pido explicaciones.

escucho mis errores. escucho explicaciones. escucho razones. escucho reclamos. escucho discusiones.

rara vez respondo.

hoy es un buen día.  este es un mal medio.

ERES UN PENDEJO

si te cayó el saco... seguramente te lo estoy diciendo a tí. 

martes, 15 de septiembre de 2009

W.a.r.n.i.n.g


Si yo viniera con un manual de instrucciones, o al menos con alguna etiqueta del fabricante desplegada en algún lugar discreto pero visible de mi persona (o personalidad),  la etiqueta diría algo así:

Advertencia:
No se deje sin supervisión de un adulto y/o ente económicamente racional en ningún entorno bibliomercantil.  En el caso de presentarse una situación de esta índole retirar inmediatamente todo acceso a recursos financieros.

Reir

Retomé la lectura de un libro fantástico que he mencionado a todos ya en demasiadas ocasiones. Encontré esto...

"A hole had just appeared in the Galaxy.  It was exactly a nothingth of a second long, a nothingth of an inch wide, and quite a lot of millions of light-years from end to end. 
As it closed up, lots of paper hats and party balloons fell out of it and drifted off through the Universe.  A team of seven three-foot-high market analysts fell out of it and died, partly of asphyxiation, partly of surprise. 
Two hundred and thirty-nine thousand lightly fried eggs fell out of it too, materializing in a large wobbly heap on the famine-struck land of Poghril in the Pansel system.
The whole Poghril tribe had died out from famine except for one last man who died of cholesterol poisoning some weeks later."
- Douglas Adams, The Ultimate Hitchhiker's Guide, p. 55.

En cuanto terminé de leer este pasaje comencé a reir a carcajadas... y después me asusté ¿por qué me reía de algo tan triste?  Me quedé pensando.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Dentro del huevo

No había querido subir nada. Cerrar el otro blog y la otra cuenta me entusiasmó mucho. Intuía una especie de nuevo comienzo, la posibilidad de reinventarme. Exactamente el día que terminé de hacer el backup y oprimí el botón de "Borrar este blog", se me cerró la garganta. Alguien me dijo "te quedaste sin decir algo". Quizá así fue, me he quedado sin decir muchas cosas. Por "educación", por "decencia", por miedo... más que nada por miedo, a que me cuelguen esas etiquetas por las que terminé siendo cargadora de gallinas.
Pasaron los días, empeoró la gripe: se convirtió en una especie de engendro virulento mutante de guerra biológica. Pasó la crisis. Se quedó la tristeza. Me entusiasmaba la idea de por fin encontrarme en el proceso de romper el cascarón. Me entusiasmaba el prospecto de ver qué había salido de él, y tomar consciencia. Casi como los misiles en la Guía del Viajero Intergaláctico, aquél que se convierte en ballena, y cuando se hace consciente de su identidad, muere.
Había decidido no escribir hasta asegurarme que no iba a traer conmigo las tristezas de los últimos posts del blog pasado a este. Que todo sería un nuevo comienzo.
Hoy, entre kleenex, paracetamol y discusiones me di cuenta que a estas alturas, uno es lo que es. Adentro del huevo uno sabe perfectamente lo que es, aún cuando no haya salido, un pollito malparido, cojo y desabrido, con falsas aspiraciones a ser patito feo. El patito feo... que siempre crece para ser un cisne y encuentra su espectacular y poético lugar en el mundo. Bueno, en fin.
Aquí viene un pollito más al mundo, uno más, sin más ni menos, ni el mejor, ni el menos peor, un pollito amarillo que podría encajar en todos los estereotipos y en ninguno, que podría intentar ser heróico pero no le saldría, que se podría disfrazar de muchas cosas pero el disfraz siempre le quedaría grande o chico, en fin, un pollito. Llega el pollito medio cojo y medio tuerto, un poquito triste y agripado, pero ¿qué se le va a hacer?
Aquí andamos ya.