viernes, 3 de enero de 2014

Hora 1

Hace más de un año que quiero volver a escribir.  Dejé de escribir, y ya.  Explicar por qué sería sumamente aburrido y rayano en la auto conmiseración. 
Tengo una amiga.  De las pocas que me quedan ya.  Algunas de las personas que la conocen, se refieren a ella como “tu amiga la loca”.  Es la persona más cuerda que conozco.  Básicamente es una persona definible como no bullshit girl.  Cuando era niña, me contó la última vez que la vi, tocaba el piano.  Tomó lecciones desde los 8 hasta los 16 años.  Después armó la rebelión y dejó de tocar.  Hace un año lo retomó.  Es difícil tocar el piano.  Me ayudó a intentarlo y me salvé por muy poco de ser ahorcada, claro, por ella misma.  Pero lo intenté.  El año anterior que la visité le dije lo mismo que este año: “yo quisiera volver a escribir”.  Me dice, con su tono no frills, no bullshit: “pues vuelve a escribir”.  No shit, Sherlok.  Me responde, obviamente, siempre tiene una respuesta para todo: “lo que tienes que hacer es dedicar una hora, a escribir, todos los días, aunque no escribas, pero tiene que ser algo relacionado con escribir, puedes leer, o ver cosas que te inspiren, o agarra una historia y destrózala, hazla diferente, modifícala un poco”. 
Mi amiga dedica todos los días una hora a su música.  Escucha música, hace sus ejercicios, o fuma, toma cerveza y toca un poco el piano para mí, al menos ese día fue así.  Hoy tengo mucho trabajo.  Me doy cuenta que sigo escribiendo, pero ya no escribo historias o pequeños comentarios.  Ahora escribo planes de estudio, introducciones y contenidos de unidades temáticas, e instrucciones para ejercicios de materias en línea.  Mi único “público” agradecido es mi coordinador, que amablemente me dice “ay maestra, ya leí sus introducciones, me dan ganas de tomar sus materias, hace que suenen hasta divertidas, y eso que soy ingeniero”. 
Hoy tendría que estar escribiendo un texto que convenza más allá de toda duda a un alumno cuya cara no conoceré hasta el primer examen parcial, de que el mundo de la administración de ventas es tan apasionante que debería dedicar no solamente 14 increíblemente aburridas semanas al tema, sino toda su vida.  Llevo cinco meses intentando escribir ese texto y no lo he logrado, el tiempo apremia, y decidí recurrir a los viejos trucos, y las viejas canciones para tener un poco de aislamiento.  Problema.  Escuchando esas canciones me di cuenta que las palabras que solía encontrar para mis escritos estaban ahí, pero ya no podía verlas, no podía escucharlas, ya no venían a mí.  Y me acordé de mi amiga, y de la hora, y del piano, y del café.

Ahí te va mi primera hora, Cecilia, desarticulada.  Llena de pequeñas frases, que suena un poco a Postal Service, Such Great Heights.  Te quiero.  Un abrazo.