jueves, 25 de noviembre de 2010

El baúl de los triques

A mi jefa le dio el infarto triple al miocardio, pericardio y todos los cardios cuando se enteró que no tengo pasaporte.  Más bien, que desde hace 7 años no lo uso y muy seguramente está vencido, al igual que mi Visa Americana.  Me puse a averiguar el trámite para renovarla y para sacar la visa, es necesario tener el pasaporte mexicano con al menos seis meses de vigencia posterior a la fecha de solicitud de la visa; para sacar el pasaporte, es necesario tener el pasaporte anterior; para sacar cita para sacar el pasaporte para sacar la visa, es necesario tener a la mano el número del pasaporte que vas a renovar.  Total, regresé a mi casa 100% segura de dónde estaba el pasaporte, en mi caja de papeles importantes, que no es una caja, más bien es un archivero de esos que tienen broche.  Como ya se estarán imaginando...no, no estaba.  Lo buscó mi mamá entre sus cosas, tampoco estaba. 
Eran las 11 de la noche cuando empezó este proceso, de sacar cajas, sacar papeles, sacar cajones, ¡hasta dentro de los calcetines busqué!  Tengo cajas donde guardo montones de cosas: una caja para las cartas (sí pequeñuelos, antes la gente se escribía cartas). una caja con todos los panfletos y boletos de teatro, museos, tren, todo eso, otra caja con las fotos de viajes (si muchachuelos, antes las fotos no venían en hermosos folders digitales, se ímprimían), un par de cajas con cosas de mis ex-novios (una caja por ex-novio, obvio), una cajototota llena de los libros que leía cuando era pequeña <3 (un día les escaneo un par de cosas para que los vean, o les tomo foto), mis patines, unos portarretratos, mis Barbies, mis Ponys, mis peluches (como 1/10 de los que solía tener). 
Me quedé pensando, a la 1 de la mañana, cuántas cosas tengo que no necesito ya, cuántas cosas he sido.  Cada vez que veía una de esas cosas viejas, recoredaba quién era yo, y ya no soy esa, y ya no soy quién soy ahora.  ¿Qué se hace?  ¿Conservar todas esas cosas que me dicen todas aquellas yo que ya no soy?, ¿tirar todas esas yo a la basura?, ¿regalárselas a alguien?  No me refiero simplemente a las cosas, todo eso por supuesto que a alguien harán muy feliz, sin embargo ¿qué pasa con todas esas versiones de mí que están ligadas a esos objetos?
No supe qué hacer, pero ya no me siento esas personas, y me gustaría saber si, al despegarme de esas cosas podría ser más yo, la que soy ahora, o si perdería simplemente una parte de mí misma y me sentiría incompleta.  No son los objetos, sino lo que me recuerdan.  Supongo que como en cualquier pérdida, uno va decidiendo con qué se quiere quedar y de qué se quiere desprender.  Intentaré hacer limpieza esta navidad, sería una buena forma de comenzar el año, más ligera y con más espacio. 
Ah, obvio, el maldito pasaporte jamás apareció. 
Qué bien se siente romper fotos y cartas de ex-novios, hace mucho que no lo hacía.  Antes tenía la costumbre de leerlas antes de volver a romperlas, ahora no me dieron muchas ganas.  No después de lo que sucedió.
Es irónico, precisamente en estos días que tenía la inquietud por saber cómo están, me encuentro todas esas cosas.  Sé que están bien, bastante bien.  Se cumplió la máxima, "ask and thou shall find".
En dos semanas me pongo a hacer limpieza, ya les iré contando lo que va saliendo. 

3 comentarios:

  1. No he revisado mis cajas porque temo encontrar al wey de los Doritos XD

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  2. ¿Cuál, cuál? Esa historia no me la sé / no me acuerdo.

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  3. Juas, ¿Cuál pinche doritos? ¡Era el de Pizzerolas! XD ah qué mala memoria tengo, era un comercial donde la mamá de un muchacho le pide que recoja su cuarto, entre el desmadre encuentra unas pizzerolas y en un rato, encuentra a uno de sus amigos que tenía años perdido XD.

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