Ver tantas cosas escritas, tantos libros nuevos, produce sentimientos encontrados. Uno es sentir o pensar sobre la futilidad de escribir libros, si ya nadie los lee. Realmente la gente ya no lee, ni aquí ni en China. Ya no se diga en México. Leía hace un par de meses en algún sitio de los periódicos nacionales una nota en la que decían haber vuelto a hacer el conteo de libros al año que lee un mexicano, y con satisfacción decían que este número había subido. Yo más bien creo que la gente que sí lee se espantó y compró más libros, o bien, como en cualquier encuesta sesgada, la gente se avergonzó (cómo no, después de tantas notas en periódicos, noticieros y revistas), y declaró haber leído más libros de los que realmente ha terminado.
Por otro lado, da esa sensación de "todo está escrito". A veces crees que se te ha ocurrido algo absolutamente original y fantástico, sólo para ir a la librería y encontrar media docena (o docena y media), de libros sobre el tema, a veces con una variación mínima respecto a lo que uno había pensado.
También pienso que si no me apresuro lo suficiente, quizá mi libro se vea aún más perdido en estantes como ese. ¿Qué libro? Pues algún libro que me gustaría escribir un día. A veces me pregunto si las personas que escriben lo hacen porque realmente han encontrado algo terriblemente original que escribir o bien simple y sencillamente a base de testarudez, es decir, de tener una historia algo nimia, y sentarse a escribir, y escribir, y escribir hasta tener unas 200 o 700 páginas.
Lo más triste es que pienso en lo que platicábamos hace unos meses, sobre cómo los libros actuales ya no son atrapantes, no tienen un proceso de instrospección, no valen la pena. Entonces básicamente podría uno pensar "si publican estas cochinadas, ¿por qué no habrían de publicar mis cochinadas? Pero entonces, el que te publiquen un libro no quiere decir necesariamente que es bueno, considerando esas cochinadas. En fin, ¿qué se le va a hacer? Yo por mi parte ahora quisiera escribir como G.K. Chesterton. Me sigue atrapando el estilo limpio y mesurado de los autores ingleses y alemanes.

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