No pensé que un tema del cuál he hablado ya en varias ocasiones fuera a levantar tantos comentarios.
Dos de los comentarios, los más relacionados, giraron al rededor de la épica frase de don Seb: "un alivio para el alma". Una de las interpretaciones fue que se trataba de un "escape del alma", lo cual es y no acertado. Permítanme ponerme un poco exigente con la elección de las palabras, en este caso no es lo mismo un alivio que un escape, el escape sí, puede ser uno de los mecanismos para el alivio, pero no el único. El alivio puede venir también de la exteriorización de los demonios internos a través de la escritura (no diré exorcismo porque la mayoría de las veces el demonio no es erradicado por completo). Este es el caso de muchas de las personas que se dedican a este ejercicio. Antes a mí me sucedía eso, utilizaba el escrito como herramienta para sacar lo que llevaba dentro. De cierta forma suena como algo propio de la época que llamamos adolescencia (malamente). Adolecer es padecer, estar enfermo, de esa palabra se deriva adolescencia. Es triste considerar a un ser humano como enfermo en determinada etapa de su vida, pero es precisamente durante ese periodo donde a la mayoría nos asaltan los demonios internos, tenemos bichos dentro contra los que luchamos para que no nos enfermen. El alivio que provee la escritura es precisamente eso, plasmarlos, leerlos, verlos inofensivos. Un escape del alma, podría ser, pero es más alivio por haber sacado ese demonio y tener más espacio adentro de uno para vivir, verlo pequeño, manejable, comprensible en el exterior, o entenderlo desde el interior. Creo yo.
Pasa el tiempo y salen algunos demonios, otros no, pero aprendemos a convivir más o menos miserablemente con ellos. El problema, los demonios, ahora vienen de afuera, todos los demonios internos que de alguna forma conservamos conviven y se exteriorizan de mil formas. Así hay días que podemos decir "he tenido un día de mil demonios", porque han sido precisamente eso, un día dedicado a luchar contra nuestros propios demonios y los demonios de todos los demás. En esos días precisamente, escribir es un verdadero alivio. El escape consiste en regresar a ese lugar familiar donde habitan nuestros propios demonios, los conocidos, los manejables. El "escape" es un retorno a casa, es escapar de lo que hay afuera; irónico. Escribir es amar esos demonios y dejarlos salir a jugar un rato, el famoso monstruo morado del que hablamos hace tanto.
Otra metáfora para esta misma situación que siempre me ha gustado es la situación de estar sumergido en agua, donde no se puede respirar, la sensibilidad de la piel es extrema y absoluta, todo aquello que es nato al ambiente acuático se mueve rápidamente en el agua, menos tú, que no perteneces, y la marea y las corrientes te jalonean de un lado a otro. Leer y escribir a mí me da eso, una oportunidad de salir a la superficie, respirar, ver el sol, ser yo, es un alivio, quizá un escape, pero temporal, porque nunca salgo por completo, siempre hay algo que queda en el agua, y siempre hay que volver a zambullirse, justo la mañana siguiente.
De cierta forma la vida y los temas dan vueltas, y curiosamente vuelvo a otro tema sobre la escritura que ya había tocado anteriormente, la capacidad de introspección. Hay autores que son buenos mostrando esos demonios internos, mismos que resultan atractivos de tan retorcidos y aterradores, pero ahí no hay proceso reflexivo, no hay una mirada hacia adentro por parte del autor, ni el autor la provoca en el lector. A últimas fechas ya pocos autores lo logran, muy pocos.
Para los que escribimos en un blog, y que no aspiramos necesariamente a ser uno de esos autores, simplemente queda eso, el ejercicio. El alivio a través del escape, a veces de la comprensión.
Respondiendo a la segunda parte del comentario, a mí me sucede exactamente lo contrario, para escribir tengo que tener una emoción muy fuerte dentro, cuando estoy vacía por lo general salen simplemente posts de calcetines, no tengo nada que dar en mi escrito, y sale plano y sin vida.
Probablemente confundí más de lo que aclaré, pero más o menos así iba el asunto.

Mis respetos. Te entendí perfectamente, y debo decir que así como lo planteas, entonces estamos iguales. Y creo haberme adelantado cuando digo que debo "no sentir" para escribir, porque también tengo mis días violentos en que quisiera aplastar el teclado con los dedos... Respecto a la introspección, completamente de acuerdo; de hecho, opino que la escritura es un arte de introspección, para que de exteriorización; por ejemplo, cuando una maestra nos dijo que una persona creativa lo dejaba entrever en su forma de vestir, pensé que era algo completamente ridículo (aunque, aclaro, por lo menos yo no me siento creativo). ¿Adolecer? Recuerdo esa época; de hecho, ocurrió hace poco, y con nostalgia me vienen a la memoria momentos que me gustaría volver a vivir, porque una de dos: o ya perdí esa capacidad tan acertada de análisis, o los demonios de aquel entonces han desaparecido (me inclino por la segunda). Ups, de nuevo me alargo, en lugar de escribir otro post. ¡Salu2!
ResponderEliminarComentario nada que ver con el tema...
ResponderEliminarEl de "no entendí" es el de San José, California!
._. estoy 70% segura.
JAJAAJA Hely gracias por engancharte con mi paranoia xD por eso te quiero.
ResponderEliminarAlias, me alegro haberme explicado. No te preocupes por la extensión de los comentarios, siempre sirven de retrofeed para seguir escribiendo. Los debates entre blogs siempre son divertidos. Gracias por la inspiración.