lunes, 6 de septiembre de 2010

La adicción esa

El comentario de Alias-Writer me dejó pensando en algo que tangencialmente me ha estado dando vueltas en la cabeza desde hace tiempo: la adicción al blog y al twitter.
Existimos, y lo digo en primera persona del plural pues me incluyo en el conjunto, una serie de personas que simplemente sufrimos las de Caín cuando estamos separados no sólo de la computadora, si no de cualquier herramienta, llámese red, llámese mensajero, que nos permita estar en, confesémoslo, el vil y descarado chisme.
Ya lo que podríamos argumentar que es "necesidad de expresión a través de la escritura" ha quedado denigrado a una simple adicción por saber y decir.  Decir, sinceramente, cualquier estupidez; saber, cualquier pendejada.  Ahora, está el otro lado del icosaedro, aquellos que escribimos en un blog.  De cierta forma este tema lo abordé un poco cuando presenté los blogs de Guso y Atar a la Rata.  Escribimos porque queremos escribir, unos más que otros, aquellos con más frecuencia que estos, pocos con más éxito que la mayoría.  Escribimos porque esas piezas de letras sobre un fondo digital blanco son piecesitas de chocolate adictivo que nos mantienen vivos, con la mente despierta y el corazón tranquilo.
Una de las dos millones de cosas qué hacer para "cuando termine la tesis", es escribir todo aquello que tengo pendiente. Dice Sebastián, "un buen alivio para la cabeza", y yo respondo "pero más que para la cabeza, para el corazón, así de cursi", a lo que Sebastián revira: "un alivio para el alma".
Me siento a leer cosas "serias", termino el libro y no recuerdo una sola palabra.  Retomo cuentos para niños y  recuerdo cada una de sus letras.   Creo que nunca dejaré de ser una niña.  Siendo ilusos, sonando a tarjeta de Hallmark, sería casi ideal.  La realidad es muy otra.  Escribir en un blog puede resultar, al final de la contabilidad, una franca pérdida de tiempo, dinero y esfuerzo. Escribir la tesis hubiera sido muchísimo más productivo, pero la tesis vacía el alma, escribir aquí la llena, como llena la pancita un buen trozo de chocolate.
Sin embargo, como toda adicción, existe una cruda, el pavo frío, la resaca.  Esa adicción horrible que nos lleva a la inmediatez del Twitter: los comentarios.  Creo que quienes más los ansiamos somos quienes más comentamos, a veces hasta llegar a invadir los espacios propios y ajenos, hasta los anónimos desconocidos.
Ya perdí la cuenta de cuántas veces he escrito lo mismo sobre el mismo tema, pero me sigue intrigando, cómo es que un espacio en blanco, tan parecido al de un correo electrónico, puede hacer la diferencia entre dormir en paz y tener una noche inquieta.
El 13 de septiembre cumple ya un año mi tercer blog.  ¿Haremos algo para celebrarlo?  Voy sospechando que cada vez quedan menos lectores.  Dos de ellas seguramente están irremediablemente enojadas conmigo, a ambas mis más sinceras disculpas, espero vuelvan pronto, las extraño.
¿Qué hay para escribir?  Dos historias largas, que están inconclusas, y una nueva, que para como pinta, saldrá novela.  ¿Cuándo?  La respuesta es obvia, cuando termine la tesis, que hay que reescribir de cero en menos de 20 días.  ¿Se han fijado cómo, cuando uno está escribiendo algo largamente premeditado, las palabras parecieran salir con una cierta cadencia?  Casi como tejer una colcha.
La colcha que por cierto me recuerda, ¿alguna vez se han puesto a la tarea de observar quiénes son sus vecinos de blog?  Yo lo hago de vez en cuando y esta noche me he llevado una agradable sorpresa.  Mi vecina se dedica al crochet, y encontré un patrón bastante bueno para otra colcha.  Espero no dejarla a medio acabar como la otra, que se quedó sin estambre. ¿Alguien sabe qué color combina bien con el azul acero?  Se los dejo de tarea. Por lo pronto, seguimos escribiendo.
¿Quién queda, quién se anima, quién comenta, quién apenas llega?

4 comentarios:

  1. El blog es un pequeño escape del alma, a veces para decir aquellas cosas que a "nadie le importan" pero que queremos que las lean o que mínimo quede constancia de que las pensamos en algún momento, o simplemente para contar nuestras alegrías o quejarse jojojo.

    ¡Hay que celebrar! ¿un meme de huevos?! XD

    PD: Mi vecino es esquiadors :S

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  2. mmm... deja busco en el pantone... pantone 207 C (así como rojito-rosa) o naranja pantone orange 021 C.

    Lo siento, como que ya no fununcio sin el pantone :S

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  3. ¡Yo comento! De hecho, hace poco hablaba conmigo mismo sobre ese tema: ¿por qué escribir? Tuve muchas conclusiones, pero la que más me convenció (las otras eran demasiado insuficientes) es que tengo muchos demonios internos; escribir, por lo tanto, es una manera de dejarlos salir. Si quieres una opinión "profesional", Stephen King en Mientras escribo dice que todas las personas son buenas para algo; como él es bueno para escribir, por eso escribe. Más allá de eso, discordo contigo; ¿escape del alma?, quizá, pero no un escape real. Yo prefiero decir que "son mentiras para interpretar la realidad", una "reinterpretación", como diría mi maestra de Teoría de la Comunicación. No obstante, siento que lo dices que es algo eminentemente catártico; claro, para eso cada quien. En cuanto a mí, la respuesta es no a medias, pues creo que ya lo he dicho antes: para escribir no puedo sentir realmente nada; necesito entrar en una suerte de estado de vacío. Gracias a mi bloqueo, me di cuenta de que no puedo escribir estando triste, enojado o feliz; necesito "no sentir". Así de fácil. ¿Me expliqué? En cuanto a los comentarios..., lo admito: cuando más escribo, más comentarios espero. PERO me he dado cuenta de que la clave es, básicamente, ampliar los horizontes sobre los que se escribe... digo, eso en cuanto a mí, que sólo tengo dos lectoras consentidas (?). Jejeje, creo que me extendí demasiado. ¡Salu2! Besos, abrazos, bobadas, cachetadas, coscorrones y patadas. Por cierto, ¿el 13 es el cumple de este blog? Sólo quiero aclararlo. Ahora sí me voy.

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